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PALABRAS DE ESPERANZA
17/07/2010 |
Sábado Semana XV Tiempo Ordinario |
EVANGELIO DEL DIA Mateo 12,14-21 En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: - Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.
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REFLEXIÓN El Evangelio de hoy nos muestra claramente la actitud de Jesús con los más necesitados. Jesús sanaba a las personas desde el silencio, sin pretensiones de reconocimiento personal, y con las ganas de establecer un cambio que produjera justicia, alegría y felicidad para todos los hombres. Y lo más fascinante es que él no necesitaba enfrentamientos directos con el poder, porque la gente, viendo solamente su estilo de vida, ya encontraba una esperanza y un sentido de vida plena. Como evangelizadores, como testigos del Evangelio, debemos preguntarnos si nuestras vidas cuestionan e interpelan a quiénes nos rodean para producir cambios que provoquen vidas felices con plenitud y sentido en Dios. Un cordial saludo, hermanos.
Marcelino Manzano Vilches, pbro. Párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Lora del Río |
PALABRAS DE ESPERANZA
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