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PALABRAS DE ESPERANZA
13/03/2010 |
Sábado Semana III de Cuaresma |
EVANGELIO DEL DIA Lucas 18,9-14 En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: - Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo». El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador». Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. |
REFLEXIÓN Amor y conocimiento de Dios. Eso es lo que Dios quiere, lo que espera de nosotros: que amemos. Amar a Dios. Amar su creación, todo aquello que comparte con nosotros el don de la existencia. Amarnos los unos a los otros. La petición es clara, directa, sencilla. Sin embargo, nos cuesta cumplir con ella. Y una y otra vez nos alejamos de Dios, tomamos distancia, nos apartamos de la armonía con todo aquello que nos rodea. Rompemos con Dios cuando nos creemos autosuficientes, que no necesitamos nada más que a nosotros mismos, cuando pasamos por encima de las personas. Ese es el pecado, la ruptura con Dios y con su plan de plenitud para toda la creación. Para quien llega a ese estado de ruptura, Dios siempre mantiene abierto un camino de vuelta. En nosotros está recorrerlo: reconocer nuestra condición, nuestra ruptura con Dios, nuestra distancia… y volver a Dios, a su seno materno, cálido, acogedor. Porque Dios es como una madre siempre dispuesta a recibir al hijo o a la hija y a sanarlos, vendarlos, curarlos, restablecerlos. Así nos hace resucitar para vivir de nuevo en su presencia. Un cordial saludo, hermanos.
Marcelino Manzano Vilches, pbro. Párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Lora del Río |
PALABRAS DE ESPERANZA
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